Caparr��s y la vida de “un antiperonista un siglo antes de Per��n”

Caparr��s y la vida de “un antiperonista un siglo antes de Per��n”

Caparrós y la vida de “un antiperonista un siglo antes de Perón”

Entrevista al autor de “Echeverría”.

El escritor dedica su nuevo libro al autor de “El matadero”, un texto clave en la narración de la violencia política.


Con perspectiva. Caparros mira la Argentina desde España, donde vive. /Guillermo Rodriguez Adami

Con perspectiva. Caparros mira la Argentina desde España, donde vive. /Guillermo Rodriguez Adami

El azar puede tejer momentos inesperados. Como por ejemplo que Martín Caparrós tenga que hablar de Esteban Echeverría – a quien el escritor considera el primer antiperonista de la historia argentina, aun antes de que existiera el peronismo- en “Un café con Perón”, el bar del Instituto Nacional Juan Domingo Perón, en Recoleta. No estaba previsto que allí transcurriera la entrevista con Clarín, por lo que Caparrós se sorprende al ver la escultura del ex presidente, con un saco blanco, sentado a una mesa con un pocillo de café en la mano.

Caparrós ahora vive en España pero está en Buenos Aires para presentar Echeverría, una novela apasionante sobre el primer poeta del Río de la Plata, como lo define, el hombre que quiso inventar la literatura nacional, el responsable de El dogma socialista a la juventud argentina, el autor de La cautiva y El matadero y a quien, se entiende, lee en clave antiperonista considerando a este movimiento un heredero de la “barbarie” federal.  Poco sabía el escritor de su personaje al empezar pero que le dio la posibilidad de “contar una vida”.

A través de la novela, Caparrós va develando en capas la persobalidad, las tribulaciones y ambiciones de un hombre relevante de nuestra literatura y la juventud política que forjó la argentinidad. Todos los “agujeros” en la vida de Echeverría por falta de archivos y documentos los completa Caparrós con los recursos de la novela.


Esteban Echeverría. En uno de los daguerrotipos recuperados por Luis Príamo.

Esteban Echeverría. En uno de los daguerrotipos recuperados por Luis Príamo.

-¿Qué sabías de Echeverría antes de la novela y qué sabés ahora?

-Sabía lo que había aprendido en el colegio y poco más. Salvo haber vivido alguna vez en la calle Echeverría no tenía muchas referencias. Creo que Echeverría fue un habitué de nuestra toponimia antes que una referencia literaria o histórica. Di con él por casualidad. Estaba en la Feria del Libro de Guadalajara, invitado para presentar una colección del Ministerio de Cultura de México. Mientras esperaba me puse a hojear El matadero y me di cuenta de que era una gran crónica. Pero además, que era la primera gran crónica argentina. Durante un muy breve lapso tuvo un gran reconocimiento, hasta que fracasó el Salón Literario y la Asociación de Mayo. Fue el primer poeta del Río de Plata.

-¿Y qué fue lo más singular que descubriste sobre Echeverría?

-Es un pensamiento inconfesable, pero creo que el tipo fue el primer antiperonista, en el siglo XIX. Lo que tiene mucho mérito porque en 1830 –es decir mucho antes de 1945- ser antiperonista requería cierta clarividencia. Además tenía ganas de escribir una vida que me interesara. Ese mismo día volví al hotel y empecé a buscar información. Fui encontrando cosas interesantes. Echeverría fue el tipo que quiso inventar una literatura que le diera esa identidad al país. El país tenía veinte años de existencia y no tenía aún una identidad cultural. No había otro modo de construirla que a través de la literatura, sobre todo porque la Argentina había rechazado la cultura española y era una tabla rasa.

-Y también estaba su actuación política.

-Además, tuvo una activa participación política. Fue líder de la generación del 37 que se opuso al gobierno de Juan Manuel de Rosas y lo pagó caro, con el exilio en Montevideo, donde murió pobre, olvidado y triste. Fue un personaje buen mozo y seductor en esa aldea llamada Buenos Aires, con ese aire de poeta que había vivido en París, y se vestía de manera exótica.

-¿Qué vaso comunicante atraviesa estos tres siglos para que un escritor del siglo XXI se interese por un poeta del siglo XIX?

-Creo que Echeverría es responsable en la construcción de un relato, tema del que hemos hablado mucho estos últimos años. La literatura cumplía esa función, precisamente, la de construir un relato con el que este país pudiera identificarse. Y era parte de una generación que luchaba contra un gobierno dictatorial. Sus propuestas en El dogma socialista siguen siendo penosamente vigentes en la Argentina. Por ejemplo, a mediados del siglo XIX decía que el país necesitaba agregarle valor a su producción agrícola. ¡Es lo que seguimos discutiendo 170 años después! Muchas de sus propuestas son actuales en este famoso país calesita y, por supuesto, otras son radicalmente opuestas.

-Entre tus últimos libros hay crónicas esclarecedoras. ¿Por qué te decidiste por cambiar el rumbo?

– En medio de esas crónicas hubo novelas también. Esta no es una novela histórica, sino una novela hecha a partir de materiales históricos que se toma todas las libertades de la novela. Muchas cosas ocurrieron y otras las inventé. No quería hacer un compendio de hechos históricos sino producir un texto. Había leído a tres autores franceses que escriben vidas y me gustan mucho: Patrick Deville, Jean Echenoz y Emmanuel Carrère. Quise escribir esta vida del mismo modo, Claro, ellos lo hicieron simple. Yo lo compliqué un poco.

-¿Qué es lo absurdo del pensamiento de Esteban Echeverría?

-Acá no había habido casi escritura y la que existía estaba relacionada con lo español, que esta generación rechazaba, pensando que había que inventarlo todo. Echeverría se había pasado varios años en París y creía que había que escribir como Schiller, como Víctor Hugo, como Lamartine. Absorbió una cultura muy contemporánea para su tiempo. Claro que cuando quiso argentinizarlo tuvo que empezar no desde la cultura sino desde la supuesta barbarie y entregarse a aquello contra lo que peleaba: la naturaleza desbocada, los indios, lo salvaje. Cada vez que pensamos un país chocamos contra el país real.

-¿”La cautiva” y “El matadero” te parecen buenos libros?

-Creo que Echeverría peleaba contra su propia falta de talento. La cautiva es un libro al que se le notan las costuras y El matadero tiene la particularidad de que no fue publicado en vida. Es un libro póstumo que decidió publicar su albacea literario, Juan María Gutiérrez, en 1870, mucho después de que Echeverría muriera. El matadero se parece mucho más a cierta idea contemporánea de la literatura. Es curioso que nadie sepa cómo será leído con el tiempo.

-Viviendo afuera, ¿qué mirada tenés hoy sobre el país?

-Lo que veo es un país sin una idea clara de cómo parar la degradación. Vengo a Buenos Aires y veo una ciudad gastada, en un país que -me da la sensación- tiene todas sus estructuras también degradadas. Nadie cree en las dos o tres cosas en las que sería útil creer. La Justicia, por ejemplo. Veo un país que se ha dejado ir, que no sabe cómo retomarse a sí mismo y que cada vez acepta más cosas, como si tuviera un nivel de tolerancia cada vez mayor. Este país necesita ponerse dos o tres objetivos centrales y cumplirlos. Hay discusiones por eslóganes, cantitos y caras, pero hace años que no existe una discusión nacional seria para hacer funcionar el país, empezando por reconstituir el tejido social y las instituciones que no funcionan. Desde el retorno de la democracia todo gobierno es una reacción al gobierno anterior. Argentina es un país que reacciona estableciendo rupturas en lugar de continuidad.

Tags: caparr��os
October 24, 2016 at 09:32AM
Open in Evernote

Caparr��s y la vida de “un antiperonista un siglo antes de Per��n”

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s